Las vacaciones de Wendy

Wendy estaba sentada junto a la ventana de su habitación preguntándose qué iba a hacer durante las vacaciones de verano. En ese momento, su madre entró en la habitación.

– ¿Qué te pasa a Wendy? ¿Por qué estás tan triste?, le preguntó su madre.

– Mami, no sé qué hacer este verano. Sé que puedo jugar al aire libre e ir a nadar a la piscina de las abuelas. Pero, ¿qué más puedo hacer?

Su mamá pensó en algo que realmente convirtiera aquellos días en muy especiales. Entonces ella dijo:

– Tengo una idea. Hay una señora muy agradable que vive en la calle, ella es amiga mía y vive sola con sus cuatro gatos. Creo que sería bueno que la visitaras de vez en cuando este verano.

Al día siguiente, Wendy y su madre fueron a ver a la señora Martin. Ella y Wendy se gustaron nada más verse, tanto es así que la niña le dijo que iba a visitarla tres días a la semana.

En su primera visita Sra. Martin le dijo que había un baúl en el desván que tenía muñecas y una preciosa casita para jugar con ellas. A la niña le pareció muy divertido jugar con aquella magnífica casa de muñecas. Cada día con su nueva amiga era muy especial, llena de historias, descubrimientos y cosas nuevas que aprender. Le encantaba visitar a la Señora Martin, así que fue durante todo el verano.

Cuando el verano estaba a punto de terminar, Wendy se perdería sus visitas con la señora Martin, ya no tendría tanto tiempo para visitarla. Unas semanas más tarde, cuando ya el otoño había llegado, las hojas caían de los árboles y el sol se acostaba más temprano, Wendy fue a visitar a de nuevo a la Señora Martin, ella tenía una gran sorpresa para la niña. Uno de sus gatos había tenido gatitos y le regaló uno a la niña. Wendy, sorprendida, lo miró, lo abrazó y le dijo a la señora:

– Le llamaré Verano, porque es cuando conocí a alguien muy especial que nunca olvidaré

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